Domingo, Abril 05, 2020
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La unidad de los cristianos: unidos en la plenitud humana en esta casa COMÚN

En la trayectoria del papa Francisco por la unidad cristiana, es significativo, la participación en Lund, Suecia, en octubre de 2016, donde conmemoró el 500 aniversario de la reforma de Lutero[1].

Por: René Arturo Flores*

Otro acontecimiento se dio el 21 de junio del 2018, donde el Papa Francisco participó en la celebración del 70º aniversario de la fundación del Consejo Mundial de Iglesias, con sede en Ginebra, Suiza, y que representa a 350 iglesias con más de 500 millones de cristianos[2].

El Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar el 4 de febrero de 2019, firmaron el Documento sobre “Fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia”; tras la firma, el papa dirigió su discurso en la Conferencia Mundial sobre Fraternidad Humana en Abu Dhabi, que se desarrolló del 3 al 5 de febrero, en los Emiratos Árabes Unidos[3].

A un año de este encuentro significativo en la fe cristiana, se han elaborado materiales para lo que se denomina, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2020, los cuales han sido preparados por las Iglesias cristianas de Malta y de Gozo (Cristianos Unidos en Malta). El 10 de febrero muchos cristianos en Malta celebran la Fiesta del Naufragio de San Pablo, señalando y dando gracias por la llegada de la fe cristiana a estas islas. El objetivo de este año, “nos hemos reunido para orar por la unidad entre los cristianos y la reconciliación en el mundo. Durante muchos siglos han existido divisiones entre los cristianos. Esto causa mucho dolor y es contrario a la voluntad de Dios”[4].

Digamos antes, algunas reflexiones de nuestro origen de la fe, desde el camino bíblico.

Somos guiados por un libro que denominamos “sagrado”, que presenta la relación de Dios con su pueblo, que lo llamamos la biblia. En esta biblioteca de fe, encontramos al inicio un grupo de cinco libros, que se les llama pentateuco; estos libros son compartidos con el Corán, es decir, con el Islam.

Partiendo de los mitos del primer libro, llamado Génesis, surge nuestra profesión de fe: la creación surgió por el soplo divino dador de Vida, por la Palabra, creando todo lo que existe en el planeta, en un proceso evolutivo la vida se fue dando, llegando como último en este proceso creador, el humano: hombre y mujer, que además, fue creado a imagen y semejanza de Dios. Todo el humano, su cuerpo, sentimientos, emociones, pasiones, sexo, razón, energía y espíritu tiene la impronta divina, porque, todo fue hecho por un amor creador, que asume aun, lo destructivo y desorientado de lo humano; este Dios no se muda, sigue amando la plenitud humana, como parte de las creaturas de esta Casa Común.

Este es el primer principio ecuménico: vivismo en un mismo planeta, toda la biodiversidad, ecosistemas, territorio, el humano, todos vivimos en la misma CASA, compartimos el mismo espacio TERRESTRE, tenemos la misma composición esencial: AGUA.

La palabra, "oikoumene", de la cual deriva el término "ecuménico", significa, "toda la tierra habitada”: la unidad de toda la creación de Dios; la Vida en toda su diversidad creativa y creadora.

Según el camino bíblico, después de crear, y acompañar liberadoramente a su pueblo, Dios Padre, amo tanto al mundo, que la Palabra se hizo carne, asumiendo los límites humanos, con su historia, con su realidad política, religiosa y cultura; que había sido anunciado por los profetas como, Emmanuel, el Dios con nosotros: Jesús, el nazareno, el hijo del carpintero, el galileo, el Hijo de Dios, el Cristo. Jesús, presentó una propuesta novedosa, el Reino de Dios:

El Reino es una novedad total, por eso, es necesario cambiar de mentalidad y práctica, y creer en esa Buena Noticia del Reino; según los evangelios, encontramos a Jesús con su misión, esta es, sanar, cuidar, proteger y liberar (Lc 4,16-21; Mc 1,14-3,6); mirando y actuando sin juzgar, ni condenar al otro en sus límites, errores, o lo que hace daño; por eso, acoger con misericordia y compasión es el rostro propio que presentó del PADRE, esa es la base de nuestra fe. La praxis del reino, propone perdonarse mutuamente (Mt 6,9; 18,21); liberarse del egoísmo y aprender a caminar (Mc 8, 34), sin poner en el centro de la vida la riqueza (Mt 6,24); propone, actuar en solidaridad cercana con el caído en el camino (Lc 10). La lógica del poder consiste, en que el primero sea el último, el mayor sea el servidor de todos, buscando ser, como los niños y niñas para estar en la inocencia del reino; por tanto, nadie puede creerse más que otro, menos, estar sobre otros, afectando su dignidad (Mc 10,35-45; Mt 23,8); plantea que el camino de la fe, es estar con Jesús y accionar al modo suyo, con una mentalidad abierta en la propuesta evangelizadora (Lc 9,50); Jesús, reivindica el lugar existencial de igualdad de la mujer, como fue en el origen, incluso las incluye en discípulas (Lc 8,1-3). Jesús rompe con el supuesto privilegio religioso judío, un tipo de tiranía religiosa (Mt 15,21-28). Lo central no es la ley y el culto religioso, sino dar Vida, que los caídos sean levantados en su dignidad y sean incluido en la comunidad (Mc 3,1-6); Jesús, dejo sus vicarios en la tierra, que lo hacen presente: los marginados, frágiles y excluidos del sistema (Mt 25). Y el sueño principal de la Trinidad, es ser UNO, con los humanos, entre los humanos y el cosmos (Jn 16-17).

Siguiendo con la reflexión, veamos algunos planteamientos del documento de la “fraternidad humana” (junio, 2018):

“La Fraternidad Humana, es un documento pensado con sinceridad y seriedad para que sea una declaración común de una voluntad buena y leal, de modo que invite a todas las personas que llevan en el corazón la fe en Dios y la fe en la fraternidad humana”.

El papa hace un llamado a la unidad cristiana, en “nombre de rostros actuales e históricos”

“En el nombre de Dios que ha creado todos los seres humanos iguales en los derechos, en los deberes y en la dignidad, y los ha llamado a convivir como hermanos entre ellos

En el nombre de los pobres, de los desdichados, de los necesitados y de los marginados que Dios ha ordenado socorrer como un deber

En el nombre de los huérfanos, de las viudas, de los refugiados y de los exiliados de sus casas y de sus pueblos; de todas las víctimas de las guerras, las persecuciones y las injusticias; de los débiles.

En el nombre de los pueblos que han perdido la seguridad, la paz y la convivencia común

En el nombre de Dios y de todo esto, Al-Azhar al-Sharif —con los musulmanes de Oriente y Occidente—, junto a la Iglesia Católica —con los católicos de Oriente y Occidente—, declaran asumir la cultura del diálogo como camino”.

Es importante apostar por una cultura de dialogo, como paradigma, por eso, el papa resalta algunas causas, de la actual crisis humana y religiosa que afecta al humano:

“Entre las causas más importantes de la crisis del mundo moderno están una conciencia humana anestesiada y un alejamiento de los valores religiosos…

Afirmamos que las fuertes crisis políticas, la injusticia y la falta de una distribución equitativa de los recursos naturales —de los que se beneficia solo una minoría de ricos, en detrimento de la mayoría de los pueblos de la tierra— han causado, y continúan haciéndolo, gran número de enfermos, necesitados y muertos, provocando crisis letales de las que son víctimas diversos países”.

El papa plantea, como objetivo de la religión:

“El primer y más importante objetivo de las religiones es el de creer en Dios, honrarlo y llamar a todos los hombres a creer que este universo depende de un Dios que lo gobierna, es el Creador que nos ha plasmado con su sabiduría divina y nos ha concedido el don de la vida para conservarlo. Un don que nadie tiene el derecho de quitar”.

En este documento, el papa Francisco, da unas líneas de acción, en la construcción  de la fraternidad humana:

“Nosotros pedimos a todos que cese la instrumentalización de las religiones para incitar al odio, a la violencia, al extremismo o al fanatismo ciego y que se deje de usar el nombre de Dios para justificar actos de homicidio, exilio, terrorismo y opresión

La libertad es un derecho de toda persona: todos disfrutan de la libertad de credo, de pensamiento, de expresión y de acción. El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son expresión de una sabia voluntad divina, con la que Dios creó a los seres humanos.

La justicia basada en la misericordia es el camino para lograr una vida digna a la que todo ser humano tiene derecho.

El diálogo, la comprensión, la difusión de la cultura de la tolerancia, de la aceptación del otro y de la convivencia entre los seres humanos contribuirían

El diálogo entre los creyentes significa encontrarse en el enorme espacio de los valores espirituales, humanos y sociales comunes.

Por esta razón, es necesario comprometernos para establecer en nuestra sociedad el concepto de plena ciudadanía y renunciar al uso discriminatorio de la palabra minorías.

Es una necesidad indispensable reconocer el derecho de las mujeres a la educación, al trabajo y al ejercicio de sus derechos políticos. Además, se debe trabajar para liberarla de presiones históricas y sociales contrarias a los principios de la propia fe y dignidad”.

Cuando vemos estas líneas que inspiran al compromiso con la “fraternidad humana”, es importante resaltar todo lo que dignifica al humano, que lo plenifica y transforma en más humano, llegando a ser la mejor versión de: “ser imagen del Creador”.

El documento de este año 2020, presenta que, “para esta semana de oración por la unidad cristiana, se tomó la lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles que se utiliza en esta fiesta es la que se ha elegido para la Semana de Oración de este año.

Este grupo de personas tan diverso y desunido va «a parar a alguna isla» (27, 26). Habiendo sido puestos juntos en un mismo buque, llegan al mismo destino, en el que se pone de manifiesto su unidad humana a través de la hospitalidad de los isleños. Al reunirse alrededor de la hoguera, rodeados de personas que no los conocen ni los entienden, las diferencias de poder y de estatus se desvanecen. Los 276 ya no están a merced de fuerzas indiferentes, sino que son abrazados por la providencia amorosa de Dios que se hace presente a través de personas que les tratan con «una solicitud poco común» (28, 2). Mojados y con frío, se pueden calentar y secar al lado de la hoguera. Hambrientos, se les da comida. Se les da cobijo hasta que puedan volver a emprender su viaje con seguridad. Hoy en día muchas personas se enfrentan a los mismos miedos en los mismos mares. Los mismos sitios que se nombran en la lectura (27, 21; 28, 1).

Es muy necesaria la virtud de la hospitalidad en nuestra búsqueda de la unidad de los cristianos. Es un hábito que nos invita a una mayor generosidad para con los que pasan necesidad. Las personas que trataron con una solicitud poco común a Pablo y a sus compañeros no conocían aún a Cristo y, sin embargo, fue a través de su trato poco común que un grupo dividido se fue uniendo. Nuestra propia unidad cristiana se manifestará no solamente mostrando hospitalidad unos con otros, por muy importante que esto sea, sino también a través de encuentros cordiales con aquellos que no comparten nuestra lengua, cultura o religión”.

La propuesta de celebración de este año, resalta la hospitalidad como valor y accionar de la fe cristiana, aun, sin compartir la misma fe en Jesús, por eso, lo que determina vivir en fraternidad en esta Casa Común, no son las doctrinas o el culto, sino la compasión, la misericordia y la solidaridad con el otro que está en peligro su vida. En estos momentos históricos, es importante desde la fe, el acoger a los miles que han sido forzados a migrar por las situaciones inhumanas y violentas de sus tierras. Hoy la hospitalidad, se vuelve un principio urgente de la fe cristiana, sin acoger y cuidar a los migrantes, no podemos hablar que vivimos la fe en Jesús. Creer en Cristo, nos remite a cuidar y proteger la vida de los humanos que están en peligro, a proteger y cuidar a toda criatura, con quienes convivimos en este planeta, nuestra “hermana la madre tierra”.

Finalizo señalando la visita del Papa Francisco a Marruecos (30-31 de marzo 2019)[5]. En el marco de los 800 años del encuentro de san Francisco de Asís con el Sultán. El papa vuelve a dar palabras de aliento y esperanza en medio de la inequidad social y política, en relación a los “refugiados”, que son parte de este drama desgarrador como es la humanidad forzada a migrar, a ser un refugiado en algún lugar de esta Casa Común[6].

 

*Salvadoreño, Licenciado en Teología. Con estudios de Postgrado en Investigación y Políticas Educativas y en Estudios Franciscanos Superiores. Miembro de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC). 

 

[1] Documento, rescatado, el 3-02-2020. http://www.vatican.va/content/francesco/es/travels/2016/outside/documents/papa-francesco-svezia-2016.pdf

[2] file:///C:/Users/Fray%20Rene/Desktop/unidad%20de%20los%20cristianos/papa-francesco_20180621_pellegrinaggio-ginevra.pdf

[3] https://es.zenit.org/articles/el-papa-francisco-y-el-gran-iman-de-al-azhar-firma-un-documento-sobre-la-fraternidad-humana/

[4] file:///C:/Users/Fray%20Rene/Desktop/unidad%20de%20los%20cristianos/2020%20Materiales%20para%20la%20Semana%20de%20Oración%20por%20la%20Unidad%20de%20los%20Cristianos%202020.pdf

[5] http://www.vatican.va/content/francesco/es/travels/2019/outside/documents/papa-francesco-marocco-2019.html

[6] http://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/march/documents/papa-francesco_20190330_migranti-marocco.html