Viernes, Noviembre 22, 2019
Follow Us
La Patria prisionera

…Pero saldrás al aire a la alegría

saldrás del duelo de estas agonías

y de esta sumergida primavera,

libre en la dignidad de tu derecho

y cantará en la luz y a pleno pecho

tu dulce voz ¡oh! Patria prisionera… (Pablo Neruda)

Por: Sergio Rivera*


Cuando entramos a Septiembre, todo se llena de patriotismo, las tiendas colocan banderas en sus vitrinas y un papelillo azul y blanco pende de sus puertas exaltando el fervor patrio que anida en los corazones, sobre todo después de contabilizar las ganancias del día.

El primer día del mes, se hace honor a la bandera, que dejó de ser azul turquesa y se convirtió en un azul de turcos, a quien le hacen un juramento como si esa fuera la patria o como si fuera un ídolo al que hay que jurarle lealtad.

Antes habíamos conocido de un patriotismo que pulula en los medios de comunicación y que se encarna en los pies de 11 jugadores que, según la crónica deportiva “defienden el honor nacional” o que “nuestra dignidad está en juego, pero la H nos defiende” al tiempo que de fondo se escucha la canción de Manuel Castillo Girón: ¡Adelante selección, adelante selección!... bajo este tema las multitudes llenan estadios, compran camisetas, desabastecen de bebidas los supermercados, y se vive una verdadera fiesta patriótica según los locutores deportivos que le hacen creer a la población que en el fútbol está cifrado el pundonor patrio.

En Honduras está una de las bases militares norteamericanas más grandes del continente. Acogió en su seno lo que quedó de la base del Comando Sur en Panamá, y se ampliaron los números de efectivos extranjeros que están latentes a defender los intereses del imperio en la región americana, con más fuerza en estos días que se amenaza a Venezuela con una invasión militar.

Ya antes, nuestra patria recibió vulgarmente a tropas mercenarias contrarrevolucionarias que fundaron en pleno territorio “La nueva Nicaragua” y desplazaron de su propia demarcación a caficultores de la zona oriental.

El patriotismo no se presenta en los escenarios públicos cuando la embajadora norteamericana, que no fue embajadora sino que “encargada de negocios”, se entrometió de lleno en el pasado proceso electoral para asegurarse que “la curva de Batson” se aplicara al momento del conteo de votos que impuso a la fuerza, a la actual narcodictadura que encabeza la familia Hernández Alvarado.

No hubo tal fervor patrio cuando Juan Orlando Hernández vendía por pedazos nuestro territorio y nuestros recursos naturales, al impulsar las ilegales “Ciudades Modelos” que se ofertaron por el mundo como quien vende caramelos, parcelas que contarían con su propio gobierno, sistema jurídico y seguridad privada, como quien compra una isla en plena tierra firme.

El Patriotismo se entromete entre las marchas militares, y se disfrazan a los niños como policías o como cadetes; se les fabrican armas de palo para que demuestren lo aprendido en el adoctrinamiento del programa paramilitar “Guardianes de la Patria”, y se visten de cadetes con galas a los jóvenes estudiantes a los que más tarde serán gaseados y toleteados por los mismos militares.

El patriotismo está ausente cuando se escenifican masacres todas las semanas, sin que se castigue a los culpables, cuando se asesinan jóvenes a quienes la propia policía los va a sustraer de sus casas o cuando los “padres de la patria” se duplican su oneroso salario, que luego prometieron devolver mientras pasaba el escándalo, pero se le congela el salario a los pocos hondureños que tienen el privilegio de tener un empleo.

No hay patriotismo cuando le suben a las tarifas de energía eléctrica o cuando le otorgan concesiones mineras a compañías extranjeras para que exploten nuestros ríos y bosques, mientras se trata como vulgares delincuentes a los defensores del medio ambiente.

Que no hablen de patriotismo cuando las escuelas no tienen recursos para su funcionamiento, mientras los padres de familia son los que en realidad costean la educación que debería ser pública de calidad, mientras un militar gana mejor salario que un maestro con título universitario.

No hay patriotismo cuando los hospitales no tienen medicinas -mejor dicho no hay hospitales- mientras se compran buques de guerra, se repotencia la aviación militar y se crean batallones casi de índole personal para cuidar los intereses de una pequeña camarilla de burgueses que, se visten de patriotas en el mes de septiembre.

El patriotismo que nos venden es el que manda a maestros y estudiantes a marchar estilo militar a la fuerza, bajo amenazas, con decretos ejecutivos, ¡Cúmplase! mientras las piernas de las adolescentes a quienes nuestras leyes todavía las tipifica como niñas, engalanarán las primeras planas de los periódicos escritos y digitales afines a este circo, para alimentar el morbo y las ventas.

Hoy la Patria está prisionera, está en manos de una narco dictadura que se derrumba de la mano de policías, militares, empresarios y políticos que han repartido la patria como regalía sin dueño.

Toca a los hondureños desarrollar el verdadero patriotismo, el que libera la patria de las modernas cadenas que nos hunden en la miseria y desesperanza, el patriotismo militante que concientiza, organiza y moviliza a la población en tiempos necesarios para la lucha

*Dirigente magisterial y Catedrático universitario.