Domingo, Abril 05, 2020
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Hasta siempre Ernesto Cardenal: Unión de poesía y revolución

Foto | Reuters

Su poesía y su amor a Dios acompañando al pueblo, lo hicieron gozar del respeto y admiración de colegas escritores a nivel mundial y sacerdotes comprometidos con la Teología de la Liberación, de la que era un referente.

Managua/Tegucigalpa
Por: redACCIÓHN
01 de marzo, 2020


Al poeta le llegó la “Hora 0”.  A las 03:06 P.M. de este domingo en un hospital de Managua, se anunció la partida de Ernesto Cardenal, a sus 95 años recién cumplidos.

De acuerdo al diario nicaragüense LA PRENSA, Cardenal se encontraba hospitalizado desde el martes anterior. “Su corazón falló”, apuntó el diario.

No así su convicción por saber siempre el camino a seguir, pese a los obstáculos desde el Vaticano en 1984, mismo que le restituyó su ministerio en febrero de 2019, facultando nuevamente su accionar sacerdotal, y completando su vida mística.

Su figura de casi un siglo, dejó escrita parte de la historia cultural en su tierra natal, y así lo afirman las palabras de Sergio Ramírez y Gioconda Belli, representantes de las letras en Nicaragua, para honrar al poeta y sacerdote.

Ramírez, en su cuenta de Facebook, escribió: “pierdo a un hermano mayor, amigo entrañable y vecino de muchos años, un guía moral, un modelo literario, y con él se va parte esencial de mi propia historia”. El texto lo acompañó con una fotografía de ambos y un poema de Cardenal “como latas de cervezas vacías”.

Mientras que la poeta Belli, reaccionó al fallecimiento de Ernesto Cardenal en su cuenta de Twitter: “Se fue quieta y dulcemente a ese cosmos que cantó… más que llorarlo hay que celebrar una vida como la suya, consecuente y creativa, infatigable por 95 años”.

Cardenal nació en Granada el 20 de enero de 1925; a los 40 años, en 1965, fue ordenado sacerdote y un años después, se instaló en Solentiname, un archipiélago en el gran lago de Nicaragua, donde conformó una comunidad con pobladores de la zona.

Destacó como poeta, Sacerdote, escultor y por su compromiso revolucionario. Cursó sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) entre 1942-1946.

De camino a la poesía, al sacerdocio, a la revolución

“Yo entré al noviciado el 14 de mayo de 1957…”, escribió Cardenal en uno de los capítulos que componen el tomo primero de sus memorias “Vida Perdida”, publicado en 1998. Recuerda sus momentos en el noviciado, sus días en Cuernavaca y avanza en sus días en la poesía.

La poesía y su entrega al sacerdocio estuvieron de la mano. Entre 1956 a 1968 surgen sus primeras publicaciones Hora 0, Epigramas, Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, Salmos, Mayapán Homenaje a los indios americanos.

En Hora 0, un poema extenso en el que denuncia las dictaduras en Centroamérica, dedica un fragmento a la situación hondureña:

“Los campesinos hondureños traían el dinero en el sombrero

Cuando los campesinos sembraban sus tierras

Y los hondureños eran dueños de su tierra.

Cuando había dinero y no había empréstitos extranjeros

ni los impuestos eran para Perpont Morgan y Cia

y la compañía frutera no competía con el pequeño cosechero”.

Critico activo contra la tiranía de los Somoza, figuró acertadamente en el proceso armado que concluyó con la toma del poder del Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN), el 19 de julio de 1979. Y fue nombrado Ministro de Cultura.

Uno de los episodios que marcó su vida y su compromiso revolucionario, ocurrió en 1983. El entonces Papa Juan Pablo II, arribó a la capital nicaragüense y al encontrarse con Cardenal, lo fustigó fuertemente, en una imagen que le dio la vuelta al mundo. Se observa al poeta y cura con la reverencia hacia el representante de la Iglesia Católica. El poeta nunca le bajó la mirada, tampoco borró la sonrisa, no había un dilema existencia, estaba del lado del pueblo.

Un año después, fue amonestado “A divinis” por el entonces Papa, cuestionado por criticar el trabajo sacerdotal y su vinculación con los procesos de liberación de los pueblos.

Cerca de 34 años pasaron, hasta que el hoy Papa Francisco, revocó dicha sanción y en febrero de 2019 recibió un acta donde le notificaron su visto bueno para oficiar misa, atendiendo la solicitud de Cardenal, a los 94 años.

Este hecho se dio cuando el sacerdote revolucionario estaba en una cama de hospital. Nuevamente una fotografía suya volvió a ser noticia, con estola y cáliz en mano, y el obispo de Managua Silvio Baez, arrodillado pidiendo su bendición, la historia le hizo justicia al poeta.

Su poesía y su amor a Dios acompañando al pueblo, lo hicieron gozar del respeto y admiración de colegas escritores a nivel mundial y sacerdotes comprometidos con la Teología de la Liberación.

Acreedor a premios como: Premio por la paz del Comercio Libero Alemán (1980); Ondas mediterráneas (2005); Reina de Sofía de Poesía Iberoamericana (2012); Legión de honor en grado oficial por el Gobierno de Francia (2013) y el Premio Internacional Mario Benedetti (2018).

Cabe señalar que Benedetti, destacó su obra en su escrito Ernesto Cardenal: poeta de dos mundos, en 1972 y en un conversatorio en la Universidad de Granada.

El poeta que dedicó algunos de sus versos sin la certeza que fueran leídos, fue nominado en cuatro ocasiones al Premio Nóbel de Literatura.

En diciembre de 2019, recibió un homenaje por parte del gobierno mexicano durante el foro. “México contra los extremismos” y en dicha ocasión, el Fondo de Cultura Económica presentó el poemario Canto a México.

De todo este recorrido, el poeta inconfundible de barba cana, voz pausada y firme, boina negra calzada sobre su cabeza, camisa blanca y sus jeans, abandona la tierra. Con un legado de 50 años de coherencia. Se reencuentra con Marylyn Monroe y pasa a preguntarle a Dios si contestó a su llamado que plasmó en su poema de 1967.

Para este martes, se programó una misa en la catedral de Managua. Su entienrro será el sábado en Solentiname.

Llegó la hora “del oficio nocturno”. La palabra de Dios y acercada al pueblo está sola. Que su poesía y su imagen nos libren de todo mal.