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Ojojona: La tierra del colorido barro, vista en blanco y negro

Sus casas blanquedas con cal, el rojizo de las tejas y hiervas que se enraízan en el barro del pueblo que, con el tiempo recrea escenas del siglo XIX.

Por: redACCIÓNH

10 de agosto de 2019

Tegucigalpa


A tan solo 34 kilómetros al sur de la capital, está el municipio de Ojojona, con raíces indígenas lencas, es conocido por su arte en barro y madera que replica imágenes y paisajes pintados por manos artesanas transmitiendo su cultura de generación en generación.

Su nombre original puede ser Xoxonal, Xoxona o Joxone, fundado en 1579 por colonizadores españoles en busca de explotar sus bienes comunes extrayendo oro y plata. Sin embardo, fue hasta principios del siglo XVIII, que se documenta como Ojojona y San Juan de Ojojona, que significaría “lugar de agua verdosa”.

Llegar al pueblo permite caminar por estrechas calles empedradas, visitar sus antiguos templos religiosos, museos comunales, edificio de la alcaldía y mercados artesanales que, si bien los han reordenado, no dejan su toque ancestral.

En la tradición católica, su patrón es San Juan Bautista (24 de junio), por lo que este año a iniciativa del párroco Tony Salinas, la feligresía hizo algo más que la acostumbrada feria con champitas donde se vende dulces, golosinas y objetos manufacturados. Además de juegos de azar y mecánicos.

El reto era que, en diez escenas volvieran al siglo XIX. Una época en la que hubo cambios significativos para la región, a criterio del sacerdote.

Cabe señalar que, el Centro Histórico de San Juan de Ojojona fue decretado Monumento Nacional por el Congreso Nacional de la República, a través del decreto No. 155-96, publicado en el diario Oficial La Gaceta en noviembre de 1996.

En el recorrido de historia y cultura, caminamos junto al músico y comunicador social Pedro Miranda Aguilar, dirigente del movimiento eclesiástico Juan XXIII y oriundo de Ojojona, quien emocionado promocionaba la noche en que su pueblo volvería al centenario de 1800.

Esta actividad realizada en junio, fue por iniciativa de párroco Tony Salinas –detalló- quien convocó al pueblo en general para recrear la selección de escenas que entre 36 sitios declarados patrimonio cultural, utilizó las casas más antiguas que con el paso del tiempo aumenta su belleza.

Pedro nos explicó algunos de los cuadros vivientes. La primera escena fue en la Casa Consistorial, recordando la antigua alcaldía; otro punto fue en la sede parroquial, el templo San Juan Bautista (1803), donde estaba personificado uno de sus insignes sacerdotes, Hipólito Matute; en la casa cural se mostró un descanso del presbítero propulsor de templos, imágenes y devoción.

Mientras que, en la casa de arte Villa Trinidad (relacionada en la historia con Francisco Morazán) se recreó una familia de la época victoriana en Ojojona; otras estaciones mostraban a familias campesinas, familias adineradas, y quienes hacían juegos de la época.

A unos 600 metros del centro, en el templo El Calvario estaba una pareja saliendo de la iglesia el día de su boda, con todo el ajuar de hace 200 años. De esta escena estaba a cargo el movimiento Juan XXIII. La pareja de actores Olvin García  y Estefany Garay, lo hicieron tan bien, que los espectadores preguntaban si la boda era real o si ellos eran esposos o novios, comentó Pedro. Ellos salieron del templo, llegaron a la recepción y bailaron el vals nupcial, cabe señalar que los jóvenes solo son dos hermanos del movimiento y que lo hicieron súper bien.

La noche artística- cultural finalizó en el barrio El Mirador, en la casa de Daniela Constanza donde se recreó la vida de una familia medieval.

Más de 200 personas de Ojojona y alrededores acompañaron el recorrido la noche del viernes 14 de junio, en la que se brindó con mistela (agua, azúcar, canela y guaro), la bebida de la época.

Renovando espacios de arte del siglo XIX

Representación boda en el siglo de 1800

Antes de finalizar este recorrido, les comentamos que Ojojona es la cuna de artistas como el diseñador del Escudo Nacional de Honduras, don Ladislao Valladares, quien nació hace 200 años, el 27 de julio de 1819.

Valladares, se inspiró en los cerros y parajes mineros de la comunidad de Guasucarán, sus herramientas y casa. Su cuerpo descansa en el templo de la Virgen del Carmen, donde una lápida indica: Ladislao Valladares nació el 27 de Julio de 1819, murió el 5 de Enero de 1878 a la edad de 59 años.

Otro lugar obligatorio para visitar, es el museo-galería “Casa Pintor Pablo Zelaya Sierra” que abrió sus puertas al público en 2105, ubicada frente al templo San Juan Bautista. Recuperar este espacio fue iniciativa de uno de sus parientes, don Gustavo Zelaya y el pintor Iván Fiallos.

Compartir el arte de Zelaya Sierra y abrir puertas a otros artistas, es de alguna formar devolverle al pueblo parte de su historia, aunque sus obras estén en bancos, entidades gubernamentales y colecciones privadas, se cuenta con réplicas el maestro que se preparó en varios países.

Zelaya Sierra nació el 30 de agosto de 1896, al final del siglo XIX, época de reconstrucción histórica desde la iglesia católica.

Después de una década viajando a pie, pintando paisajes y estudiando becado para perfeccionar su arte moderna en el extranjero, en 1932 volvió a Honduras y en 1933 falleció, siendo presidente Tiburcio Carías Andino, a quien otros artistas españoles aconsejaron que el gobierno adquiriera toda la obra trasladada por Zelaya a Honduras para evitar que ésta se dispersara. 

El regreso en el tiempo que protagonizó hace unas semanas el pueblo de Ojojona y que encabezó el padre Tony Salinas y su vicario Santos Pablo Vásquez, dejó mucho entusiasmo en los presentes, quienes hasta vistieron una camiseta alusiva al evento.

Se espera que esta actividad trascienda y sea parte de las festividades del pueblo campesino e indígena conocido por sus artesanías de barro colorido, teniendo aún más que contar.