Viernes, Mayo 29, 2020
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Roger, el dolor colectivo

Diferentes afiches, con la exigencia de justicia para Roger Gonzalez. Foto | Cesario Padilla

Pasos y voces allanan la ciudad desolada. Roger huye de sus captores, su madre va al encuentro y los amigos le gritan desde afuera de los muros de la impunidad.

Por: redACCIOHN
Tegucigalpa
19 de abril, 2020


El calendario marca el 19 de abril. Las 24 horas de esta fecha están marcadas de ausencia, dolor, de un grito de justicia. Son 32 años de la desaparición del compañero estudiante. No hay encierro capaz de confabularse con el olvido.

En las calles de Tegucigalpa y Comayagüela, se encuentran afiches con su imagen y su nombr "Roger Gonzalez" detenido desaparecido el 19 de abril de 1988. Con el caminar de tres décadas, han pasado infinidad de movilizaciones populares exigiendo esclarecer este crimen de lesa humanidad, que afianzó la sangrienta década de los años 80, bajo la banda presidencial a un civil, pero con el poder hacia las fuerzas represoras del Estado.

A sus 24 años, inmovilizaron su camino de lucha, siendo dirigente de la Federación de Estudiantes de Segunda Enseñanza “Carlos Virgilio Zúniga” (FESE-CVZ) y además trabajaba en la entonces Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal (COHDEFOR).

Fue en el Centro de Tegucigalpa, en presencia de testigos, cuando dos hombres y una mujer (con vestimenta civil) lo capturaron.

Al momento de la detención, el director de la Dirección Nacional de Investigaciones, era Juan Blas Salazar (actualmente preso) y el jefe del batallón 3-16 (la suma de los tres batallones), era el Teniente Coronel Luís Alonso Villatoro.

“Nos veríamos a mediodía”

Al tomar el teléfono se escucha de fondo una canción, con letra y música de Daniel González, mejor conocido como “Jerónimo”, un trovador popular, asesinado en 2011. Horas antes de que el reloj marque las 12 a. m. de este 19 de abril, Sergio Rivera rememora lo que ocurrió hace 32 años.

habían metido presos a varios estudiantes que fueron a tirar propaganda a un partido de fútbol al Estadio Nacional y nosotros estábamos preparando una movilización con colegios la Pedagógica y la UNAH, siempre con las cosas del 07 de abril. Roger llegaría primero a la sede sindical.

“Habíamos quedado de vernos en el STENEE (Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica), al mediodía… estábamos preparando una movilización con colegios, la Escuela Superior del Profesorado (hoy Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán). Nos veríamos a mediodía, a la hora del almuerzo”, relata Rivera, vía teléfono.

Para 1988, Sergio Rivera formaba parte del Directorio Estudiantil de la Escuela Superior del Profesorado. La unidad en la lucha estudiantil entre los colegios y las universidades públicas, eran parte de las luchas populares durante la década de los años 80.

“Cuando yo me venía de la Escuela Superior hacia el STENEE, llegó Natalia Cabrera, la novia de Roger a decirme que tenía informe que dos hombres y una mujer lo habían metido a un carro rojo”, narra Rivera.

Días previos a la desaparición del líder estudiantil, un 07 de abril, una movilización popular se dirigió a la sede diplomática de Estados Unidos; tomó fuego en una gran parte de sus instalaciones y hubo como resultado dos estudiantes asesinados. El motivo, rechazo de la extradición hacia ese país del norte de Juan Ramón Matta Ballesteros, narcotraficante apresado día atrás y llevado a cumplir condena de por vida.

Uno de los testigos del desaparecimiento de Roger, se trasladaba en un bus al momento de este hecho. Logró ver a un sujeto, de baja estatura, pelo "indio" (liso) que lo venía siguiendo hasta la sede de una ferretería. Lugar donde finalmente agarraron a Roger.

Mientras continúa el relato, se escucha la canción de Jerónimo: “Compañero Roger González te espera la marcha del pueblo, te espera la historia… te esperan los muchachos con pancartas ¡Patria Libre!”.

Un ataque de tos padecía Roger para esos días, recuerda Sergio. En el STENEE ya estaba la noticia de que se lo habían llevado preso. ¿Qué hacer? “nos regresamos para la escuela superior y allá llegaron varios dirigentes de secundaria a la sede del directorio estudiantil”.

Entonces, fue visitar la sede de la Dirección Nacional de Investigaciones (DNI), hoy conocida como CORE 7, en el barrio Los Dolores de la capital. “En lugar de preguntar le mandamos comida con un tipo que le llaman "pasamanos", el pasamanos nos agarró la comida y nos dijo que la había entregado”.

Al preguntar por Roger, lo negaron “no estaba en la bitácora”, recuerda Sergio Rivera.

En espera de un día diferente

Es el año 32, y el nombre de Roger no replicó este domingo con las campanas de la Iglesia Catedral, testigo muda de la lucha por encontrar al Flaco" como lo llaman aún sus amigos.

Hay "toque de queda" por la emergencia sanitaria cauaada por el Coronavirus, desde el pasado 16 de marzo, y que hoy anunciaron se alarga hasta el domingo 25 de abril.

Doña Elvia no salió de su casa, para mandar a oficiar la acostumbrada misa en memoria de su hijo menor. Hoy debio contemplarlo en el silencio de su alma.

Sus pasos se extrañaron en el solitario centro capitalino, pero Roger caminó, igual que camina todos los días en la memoria de quienes lo mantienen vivo y en la conciencia de quienes le hicieron daño.

A más de tres décadas se continúa exigiendo un registro de detenidos, tal como lo recomendó la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH), en la resolución del asesinado político Juan Humberto Sánchez. A quién, al igual que Roger, lo negaron sus captores.

El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), continúa la exigencia de reparación para estas víctimas de lesa humanidad. El rostro de Roger cada primer viernes del mes juntos a más de 184 detenidos desaparecidos durante la Doctrina de Seguridad Nacional, se plata en a una cuadra de dónde lo capturaron.

Su madre quedó esperándolo aquel 19 de abril, le tenía listo un frasco medicinal para calmar su infección pulmonar. Esa noche no durmió, cada paso creía que era su hijo.

Desde entonces, las noches y los días no volvieron a ser igual, se convirtieron en una eterna búsqueda, en un poema sin respuesta ¿Dónde estás Roger?

Desde esa noche, la búsqueda no cesa

Al negar la detención de Roger, buscaron ayuda en el Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (CODEH), una de las organizaciones que se impuso a la Doctrina de Seguridad Nacional, regida bajo la línea de los Estados Unidos.

“No estaba [Ramón] Custodio, presidente Nacional del CODEH, encontramos a Óscar Anibal Puerto y nos orientó para seguir hasta encontrar al compañero”. Por la noche, la madre de Roger, Elvia Zelaya, se enteró de lo ocurrido.

Luego de una jornada de búsqueda, la misión era difundirlo en los medios de comunicación. Sergio Rivera puntualiza los roles de compañeros y compañeras en la lucha, que se encargaron de pasar el mensaje:

“A mí me mandaron a Diario Tiempo, a hablar con el periodista Noé Leiva; Germán Moncada y Roberto Zelaya (líder del Frente de Reforma Universitaria en la UNAH, llamaron a Radio América, que, en ese entonces, era la única que te pasaba denuncias y comunicados”.

“Desde ese día en la noche y hoy, a 32 años, no hemos parado de buscarlo y exigir justicia. Porque aún dentro de todo, soñamos que nos digan ¿donde está? para ponerle una flor en la tumba y levantar el puño en alto, como era el sueño de Roger”, apunta Rivera.

Nosotros dijimos ese día en la noche que la mejor forma de hacer la denuncia era hacerlo noticia y para hacerlo NOTICIA teníamos que hacer un "vergueo" (buya) en todos lados.

Se programaron protestas en horas de la mañana y al caer la noche, hubo una huelga de hambre que duró mas de 20 días, en el Parque Central.

No entregaron a Roger. El poder político y militar, con la venia del país de las barras y las estrellas, ignoró las peticiones. Algunos líderes que acompañaron permanentemente la consigna de su liberación están muertos. “Los que sobrevivimos, somos tercos con la esperanza de justicia”.

“Eso es lo que puedo contar…”, concluye la llamada y las 24 horas de este 19 de abril, comienzan su curso, en búsqueda de la justicia. Esa que aún no llega.