Domingo, Enero 26, 2020
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Gladys, la compañera que sigue presente

En su lucha por la defensa de los derechos de las mujeres, Gladys Lanza caminó, incluso hasta sentarse en el banquillo de las acusadas, antes que agachar la cabeza y aceptar culpabilidades impuestas por un sistema patriarcal.

Por: redACCIOHN
26 de diciembre, 2019
Tegucigalpa


Aunque su labor inició desde joven en la defensa de los derechos laborales y sindicales, la defensora de derechos humanos dio un giro a su lucha, que ella misma llamó “metamorfosis”, en la que debió desaprender roles sociales patriarcales y empezar a conocer la lucha de las mujeres en Honduras.

El 20 de septiembre del 2016, a los 74 años, doña Gladys -hasta entonces coordinadora nacional del movimiento de mujeres “Visitación Padilla”- trascendió a la eternidad, dejando en este “pobre país” como expresó en sus últimas palabras, el ejemplo de su lucha y solidaridad.

Durante décadas caminó por calles polvorientas, cerros, barrios y colonias en el territorio hondureño, dejando impregnado su nombre con la proposición de una lucha cómplice para alcanzar la libertad de las mujeres.

Ella fue una lideresa en el “Visitación Padilla”, recordó Lucidalia Varela, integrante del colectivo de barrio de la colonia Villa Nueva, al oriente de Tegucigalpa. “Le guardo mucho cariño, sentí mucho su partida, yo la regañaba cuando se ponía a dieta, a mí eso no me gustaba”.

Gladys y “Las Chonas” como se les llama a las consejeras en violencia doméstica, hizo trascender su relación de compañerismo y amistad “ella me decía ‘Lucidalia no anden sola, anden acompañadas en pareja porque bien sabemos cómo está la cosa’, entonces yo le respondía que siempre andaremos juntas todas”.

Lucidalia se integró al grupo de defensoras en 1991, para ese entonces la situación era complicada, se venía saliendo de una década de instauración de miedo y terror, y la lucha era contra el militarismo e intromisión extranjera “pero el Movimiento estaba bien sembrado en sus ideales, ahora ya ni se puede ni salir, por la persecución social y como está ese hombre”, afirmó, en referencia al dictador Juan Hernández.

Lucidalia Varela

Pero el legado de Gladys nos inculcó darles continuidad a los casos de mujeres maltratadas. Nosotras hemos sido pioneras en esta lucha y ella continúa viva porque nos compartía sus conocimientos a todas las mujeres de barrios y colonias a través de charlas, yo siempre la recordaré, la llevo en mi corazón, por eso, uso la camiseta de ella, afirmó la defensora.

Otra mujer que compartió con Gladys, es Anabel Valladares, quien hace dos décadas se integraba en un colectivo de mujeres en el Barrio Abajo de Tegucigalpa, comentó que “no tengo palabras como expresar todo lo que significa y todo lo que fue para mí, como mujer, maestra, compañera y amiga; siempre estuvo en las buenas y malas con nosotras.

Esa incondicionalidad siendo parte de las Chonas, las llevó incluso a ser comadres “ella fue la madrina de mi hija”, agregó Anabel.

El ejemplo que nos deja es de solidaridad, lucha y amor, ella no ha muerto, está con nosotras y en cada una de nosotras, tenemos que hacer la fuerza siempre en memoria a ella, concluyó la defensora de víctimas de violencia.

Entre flores, velas y aromas naturales, las nuevas juventudes mantienen presente la memoria de Gladycita, así lo detalló Merly Eguigure, actual coordinadora del movimiento Visitación Padilla.

Gladys se mantiene entre las generaciones de defensoras mediante el trabajo diario. En cada actividad “las Chonas adultas siempre hacemos un acto memorial en su honor” y su herencia se ha transmitido en el compromiso, el voluntariado, la honestidad y transparencia, agregó Merly.

Y este legado debe estar más firme, porque cada vez el tema de los femicidios, investigación y la falta de voluntad política es peor.

El presupuesto asignado al Ministerio Público (MP) para la investigación de los femicidios y violencia contra la mujer no se ha ejecutado, aumentando la brecha de la impunidad, lamentó la dirigente feminista.

Por lo que, añadió Merly, desde los colectivos de defensoras, cada vez se tiende a perder la esperanza “y ni siquiera nos entienden en las otras organizaciones sociales frente a una realidad tan dura, es entonces que traemos la memoria, por nuestra querida Gladys, la necesidad de luchar por nosotras mismas y las demás mujeres”.

Para Gladys Lanza era lamentable tener que estar contando víctimas de violencia de género, para el cierre de este 2019, aproximadamente son 330 casos de femicidio que pasaran a engrosar el índice de impunidad, por lo que la histórica defensora nunca permitió el silencio y acompañó a las mujeres en sus denuncias, y ellas también la recuerdan.