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Migración forzada aumenta riesgo a mujeres hondureñas

Estando ya en territorio estadounidense, expresó un migrante, en calidad de detenido, a uno le hacen varias preguntas, entre ellas ¿si quiere regresar a Honduras? Uno se queda pensando en todo lo que ha sufrido...


Por: redACCIÓHN

Tegucigalpa

02 de junio de 2019


La ruta migratoria es marcada por madres acompañadas de sus hijos, muchas veces niños y niñas en brazos, en carriolas o apuntando sus pequeños pasos, para no alejarse de las caravanas migrantes que sale periódicamente de Honduras.

Migrar es un derecho humano, al igual que permanecer en su lugar de origen, pero en Honduras la mayoría de la población se ve obligada a abandonar su tierra a causa de la crisis social y económica, para la cual la clase política no busca solución.

A mediados de octubre del 2018, con el primer éxodo masivo que puso en el ojo mundial a Honduras, no han dejado de salir compatriotas rumbo a Estados Unidos, aunque ya no es “el sueño americano” sino un escape para sobrevivir.

Hay varios motivos para que la gente emigre en caravanas, expresa un sondeo de opinión del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC), presentado en marzo, el 66.9 por ciento, se debe a la situación económica y falta de empleo; un 11.8 por ciento, debido a la inseguridad y la violencia; y una minoría que representa el 6.7 por ciento, fue alentada por amigos y familiares.

En el caso de las mujeres migrantes, el Estado no acata las disposiciones vigentes nacionales e internacionales para protegerlas, por lo que exponerse en la “ruta migrante” aumenta el riesgo en las diferentes manifestaciones de violencia.

Para las y los hondureños, la travesía es salir por cualquier frontera que conecte a Guatemala, llegar a México, y finalmente Estados Unidos. Ninguno de los países, incluso Honduras o El Salvador, está exento de peligro por los traficantes de personas, autoridades civiles o judiciales.

Migran para huir de la violencia y falta de oportunidades

Los Estados de destino final y de tránsito, también tienen responsabilidades respecto a garantizar los derechos de las mujeres migrantes que huyen de la violencia y la falta de oportunidades en el país, expresó Teresa Fernández,  de la Dirección Legal de Women's Link Worldwide, en un conferencia de prensa en Tegucigalpa, convocada por el Centro de Estudios de la Mujer (CDM).

Según las cifras del Observatorio Consular y Migratorio de Honduras, reporta de enero a marzo de este año, el fallecimiento de 67 hondureños, de los cuales 20 eran hombres y 47 mujeres.

Los decesos de compatriotas migrantes pueden superar hasta un centenar de víctimas. En la primera semana de mayo, el Consulado de Honduras en México reportó tres asesinados con armas de fuego en Ciudad Juárez, en el Estado de Chihuahua (al norte de México). Asimismo, la representación consular detalló las muertes de una persona al caer del tren , cuando este arrancaba y otra murió ahogada.

Entre las víctimas hay menores de edad, como sucedió con Ezequiel Bonilla, quién a los siete años, iba a reencontrarse con su madre y padre, pero el Río Bravo, frontera sur de los Estados Unidos, se lo impidió.

Entre los peligros están los secuestros, extorsiones y ataques dirigidos en Guatemala, México y Estados Unidos. Los operativos de parte del Instituto Nacional de Migración de México, ya no son únicamente en los puntos migratorios, sino en los trenes como “La Bestia”, denunció el embajador de Honduras en ese país, Alden Rivera.

Cada día, según el Instituto Nacional de Migración (INM), 300 personas salen de Honduras por diferentes medios, entonces, las Caravanas, es la sumas de migrantes en varios días, explicó el periodista y defensor de derechos humanos, Bartolo Fuentes, víctima de amenazas y persecución por parte de las autoridades hondureñas, tras denunciar esta problemática.

Entre Guatemala y México hay casas de atención a migrantes que prestan auxilio, pero la frontera sur está repleta de personas que no pueden ingresar a Estados Unidos.

Fuentes denunció que, el gobierno de Donald Trump, está deteniendo gente en los puestos migratorios, impide a fotógrafos y periodistas estadounidenses salir hacia México para cubrir el tema, y ha cancelado visas a la prensa y defensores de derechos humanos.

Unas 20 mil personas fueron retornadas en los primeros cien días de este año, reportó el Conservatorio Consular y Migratorio de Honduras. Puede ser que, semanalmente, sean unas 500 personas retornadas, y que probablemente vuelvan a emprender el viaje.

Las campañas mediáticas desde el ilegal gobierno de Juan Orlando Hernández, siguen criminalizando la migración -que en este caso es forzada- y Trump no cesa la amenazas de recortar la ayuda económica al “Triángulo Norte” de Centroamérica.

El Estado de Honduras no puede seguir haciendo caso omiso a las responsabilidades nacionales e internacionales de derechos humanos, debe urgentemente adoptar planes, políticas públicas o legislación dirigidas a garantizar y superar todos los obstáculos para desarrollar una vida plena, y esto, además de buenas condiciones laborales y sociales, incluye garantizar el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de todas las niñas, adolescentes y mujeres, detalló el CDM.