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Líder indígena, formador de nuevas juventudes

En su lento caminar y voz pausada pero firme, don Rosita está seguro que después de 500 años de colonización, se puede seguir el ejemplo del defensor del territorio, el cacique Lempira.

Por: redACCIÓHN

Tegucigalpa

23 de julio de 2019

Nació en tierras lencas del departamento de La Paz, zona fronteriza con El Salvador, su nombre es José Rosa Márquez, tiene 74 años y muchas ganas por seguir defendiendo a la niñez y juventud.

Entre más se estudia se vive menos -inició la conversación- porque se vive menos… menos ignorante. Porque estudiando uno se va conociendo y no sirve de escalera de nadie, uno se va liberando poco a poco.

En Honduras, de sus mueve millones de habitantes, el 90 por ciento de la población es mestiza, debido a la invasión española el siglo XVI, el dos por ciento son blancos, el tres por ciento garífunas y el seis por ciento indígenas pertenecientes a los pueblos Lenca, Pech, Tawahkas, Tolupanes, Maya-Chortis, Garifunas, Isleños, Misquitos y Nahuas, que habitan el territorio Nacional, cada uno de ellos con idioma, costumbres, tradiciones, cultura e historia propia.

El 30 de agosto don Rosita, como lo llaman cariñosamente, cumplirá 75 años, es defensor de la educación en los pueblos de La Paz, al centro-occidente de Honduras, donde el 90 por ciento de su gente es Lenca.

Se cree que los pueblos originarios habitan estas tierras desde hace unos 30 mil años y en los últimos cinco siglos han sido relegados de todo cuanto han cuidado y poseído. Son pocas las personas, especialmente jóvenes, niños y niñas que han conservado su lengua.

El calendario cívico patrio marca el 20 de julio como día de Lempira, un guerrero Lenca cuyo nombre significa “Señor de la sierra”, reconocido como el primer defensor de la soberanía en Honduras. Según datos históricos, en 1537 fue ejecutado a traición por los españoles. Su hazaña es una leyenda que marca línea de lucha y resistencia en la actualidad.

"Soy lenca, y me alegro pertenecer a nuestras raíces, porque no dependemos de los españoles, sino de Lempira", afirmó don Rosita.

Agregó que, si todos y todas quisiéramos recordar a nuestro héroe Lempira, y poner en práctica lo que era él, viviéramos felices, cuidaríamos nuestro territorio, nuestro ambiente y no tendríamos que depender de nadie.

Porque el cacique Lempira luchó por la liberación contra la dominación española, en ese tiempo no le pedían a la cooperación (externa), a nadie; sino que ellos vivían libres, declaró.

Orgulloso de su descendencia indígena, explicó que los pueblos originarios se identifican en Honduras por su fisonomía (baja estatura y piel trigueña) "a pesar de que nos robaron nuestro idioma".

Cabe señalar que existen comunidades indígenas recuperando su lengua materna, como lo establece el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que trata sobre los derechos de los pueblos indígenas y tribales, firmado por el Estado hondureño y que debe cumplir.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), también estableció el Día Internacional de la Lengua Materna, y recuperar su habla es uno de los propósitos para las nuevas generaciones, en uno de los países considerados más pobres e inseguros de la región latinoamericana, que tiene una población escolar de un millón 200 mil infantes, entre ellos niños y niñas de nueve pueblos originarios.

Y por el derecho a una educación integral, es que don José Rosa Márquez, ha dedicado sus siete décadas a la constante formación humana para contribuir con las nuevas juventudes a que vivan menos ignorantes y libres del sometimiento esclavista neoliberal.